Dwyane Wade hizo algo diferente.Tal y como fue su costumbre al término de todos los partidos de los playoffs, se presentó con un par de lentes tipo "hipster" y los colocó en el cuello del trofeo.El presidente del Heat Pat Riley, el entrenador Erik Spoelstra y el socio mayoritario Micky Arison también se pusieron pares similares de color negro.
Los lentes eran de mentira, pero la euforia era de verdad.
Y con eso, dos años después de que Wade, James y Bosh abrieran su era juntos con una celebración, lograron el lunes la fiesta que ellos querían. Cientos de miles de personas llenaron las calles de Miami para la parada de celebración del Heat, y entonces 15.000 más entraron a la arena para una larga y ruidosa celebración para los reyes de la NBA.
"Es el mejor sentimiento que he tenido...Esta era mi sueño, eso mismo, ser capaz de cargar ese trofeo Larry O'Brien, levantarlo abrazarlo, no dejar que se me vaya", dijo James. 
Durante la parada, jugadores y entrenadores viajaron en guaguas de dos niveles con amigos y familiares, muchos de ellos tomando fotos y videos de la multitud. Otros miembros del staff del Heat iban en camionetas, mientras el confeti caía y las bocinas sonaban a cada paso del camino. Wade cargó el trofeo en sus brazos por buena parte del trayecto.
"Agradecemos a todos nuestros fanáticos por quedarse con nosotros", dijo Wade, el ahora dos veces campeón de la NBA, añadiendo: "Los mejores fanáticos del mundo".

MIAMI - El trofeo de campeones de la NBA relucía en el medio del escenario, iluminado por una luz blanca y colocado encima de un pedestal. Y cada jugador del Miami Heat se las ingenió para rendirle pleitesía..